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Un gran porcentaje de la población española, cerca de 6,8 millones de personas, tiene contratado un seguro de asistencia médica privada. Esta red, paralela a la de la sanidad pública, está sustentada, sobre todo, en una gran mayoría de usuarios dispuestos a pagar ambos servicios. Ante la extensa lista de aseguradoras que se mueven en el mercado español en busca de potenciales clientes, las organizaciones de usuarios alertan a los consumidores de la importancia de saber elegir. Si se está dispuesto a pagar la salud por partida doble, es decir, a la sanidad privada y a la pública, conviene tener en cuenta algunos aspectos: • Es importante cerciorarse de que no existan restricciones en la consulta con un mismo especialista, o en los límites de hospitalización (que frecuentemente son de 30 días pero sólo en psiquiatría), las patologías que no cubre o los periodos de carencia. En ese sentido, por ejemplo, una mujer embarazada que adquiere el seguro no puede, de inmediato, obtener cobertura en el proceso de gestación. • En algunos casos el tratamiento del sida, los trasplantes, problemas derivados de intentos de suicidio o la cirugía estética no están incluidos en los seguros. Ello depende, sin embargo, de la compañía que se escoja. Varios estudios reflejan que el 50% de las quejas de los usuarios están motivadas por la falta de cobertura y las exclusiones y un 30% por la demora en el servicio y por falta de calidad.
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